Una carta a todos los mexicanos (re: el Mundial)

Este es el primer y posiblemente único post que voy a escribir en español aquí. Normalmente no me separaría tanto del tema central de Wolf in A Gorilla Suit (cultura pop) pero quería desahogarme y este es el mejor medio.

Por cierto: no voy meter política aquí, no se preocupen—el único chiste más grande que la política en este país es el discurso político de sus ciudadanos.

Me esperé un poco a que haya pasado el calor del Mundial para escribir esto que tenía ganas de expresar desde que nos descalificaron. Antes que nada, probablemente necesitan saber que no me gusta el futbol ni un poquito; soy de esos güeyes que le dicen “soccer”. Jamás en tu vida me vas a ver viendo la Champions, ligas europeas y mucho menos ligas nacionales. Habiendo dicho eso, tampoco salgo corriendo del cuarto si pones un partido del mundial, especialmente uno en el que está jugando México.

Me siento muy orgulloso de la selección. Queda claro que la mayoría jugó muy bien y que el DT hizo un gran trabajo considerando que apenas y había una selección unos meses antes de que empezara el mundial. No me puedo quejar de los jugadores en sí. A menos de que me haya perdido de alguna noticia, la selección sí puso a México como un buen ejemplo de personas y atletas. De plano, vi todos los partidos de México en este mundial (bueno, no; no vi el de Camerún porque francamente me valió diecisiete variedades de madres).

Bien por ustedes, banda.
Hace un mes habría agregado a ese último párrafo “Sí veo los partidos de México y sí quiero que ganen”. La verdad es que ya no puedo decir eso. Ya no quiero que gane México. Después de ver los pinches desmadritos que se les ocurrió organizar después de una victoria en primera ronda (o peor aún, el empate), me doy cuenta que somos pésimos ganadores.

Todos dicen lo fiesteros que somos los mexicanos. Lo presumimos con mucho orgullo por que la neta es que, aunque yo no necesariamente comparto esa cualidad, una persona energética y fiestera es chingona y agradable. Lo malo es que nuestras fiestas no son ni chingonas ni agradables. No ha habido un mundial sin que haya una noticia internacional de cómo algún mexicano hizo alguna pendejadotota en su peda, muchas veces faltándole al respeto a las costumbres o monumentos del país anfitrión. Aquí la joyita fueron dos fichitas, funcionarios de la Benito Juárez, que se les olvidó que en otros países no tienen el poder de corrupción sobre las autoridades y no pueden hacer mamadas sin pagar consecuencias.

¿Alguna vez has estado en una fiesta y como a las 10PM ves a un güey ya pedo bailando cagado y dices “Ah, qué buen desmadre!”? ¿Alguna vez ha pasado que dos horas después el mismo cabrón ahora está hasta el sexto rabo y anda platicándote apestando a vómito mientras le agarra el culo a tu amiga? Nosotros somos ese güey. Somos ese cabrón que sí, qué divertida fiesta, hasta que se nos olvida que existen los límites y perdemos todo respeto por la gente alrededor de nosotros.

Por favor no festejen ni presuman el hecho de que “los mexicanos son bien fiesteros”, porque la neta es que somos el peor tipo de fiestero. ¿Cómo chingados es posible de nueve de los once extranjeros detenidos durante el mundial eran mexicanos? Si este dato te causa cualquier cosa excepto vergüenza, considera agarrar el tren de las 10:30 a la chingada.

Sí, no sabemos ganar. Pero me acaba de quedar clarísimo que mucho menos sabemos perder.

Yo estaba muy emocionado durante los últimos minutos del partido contra Holanda, pensando “Holy shit. Lo vamos a hacer. ¡Espero que ningún pendejo vaya a tirar el ángel!” Hasta que sucedió lo que sucedió. No estoy todavía muy seguro de cómo funcionan las reglas de la FIFA en cuanto a faltas pero en cada repetición que veo, de plano sí parece que Márquez ni tocó a Robben cuando se marcó el penal que selló el ataúd de México. Haya sido como haya sido, al final perdimos—no creo que haya sido nada más por el penal que sigo pensando no fue justamente aplicado, pero ciertamente no ayudó.

¿Cuál fue la reacción de este país? Un racismo que me voló las tripas.

Mucha banda puso cosas en twitter que me dieron risa (“¡Ya no voy a comprar Helados Holanda!”), pero la reacción general fue “¡Pinches holandeses que se vayan a la verga todos!”

Y luego estuvo este detallazo.



Esto no está cool. La escuché en el radio una vez y me hirvió la meada (y según entiendo, ha estado en rotación bastante). No voy a hablar de la canción en sí ni de la niña que la toca/compuso, ya que no le calculo más de quince o dieciséis años. Entiendo que está chavita y ella no necesariamente agarra el pedo de que está mal. La canción es algo que iba a suceder y qué bueno que si tenía que salir, que saliera de alguien tan joven. Mi pedo es más con la reacción de millones de adultos pensantes con cerebros y un conocimiento básico de la decencia política y calidad humana básica.

¿Cómo vergas puede algo como esto ser un hit? ¿Se quejan de que “No mamen que Justin Bieber pega” y ustedes andan dando cuerda a estas mamadas nada más porque "los holandeses" (once de ellos) se atrevieron a sacarnos del mundial un poco antes de lo esperado? No volví a escuchar la canción por miedo a que me mande a un ataque de furia pero creo que en algún momento se refiere a los holandeses como “unos simios”.

De nuevo: esto no está cool. Algunos de ustedes me van a decir que pinche sensible, que nada más es un chiste. Algunos más pendejos me van a decir que pinche anti-nacionalista—las palabras no pueden expresar lo poco que me importa.



Pero hey, ¿quieren hablar de "pinches sensibles"? Nosotros somos los pendejos que nos escandalizamos por un anuncio de Burger King que sale un mexicano muy chaparrito junto a un gringo alto. Nos escandalizamos porque “Man On Fire” muestra a la Ciudad de México como un agujero lleno de criminales (y lo es). Todo mientras todos nos cagamos de la risa viendo al pendejo de Facundo en todas las olimpiadas y mundiales burlándose de los locales y hasta poniéndose blackface en África.

¡Qué cagados chavos! Ojalá y nadie les tire los dientes a chingadazos.
¿Cón qué huevos? ¿Cómo está la onda? ¿Somos tan chingones que nosotros nos podemos meter con todos los demás países, pero el instante en el que alguien hace el menor estereotipo nuestro, armamos un panchote?

Considérenlo antes de que nos sigamos avergonzando frente a todo el mundo.

Si me conoces, o lees un poco de este blog, sabrás que casi todo lo que hago es en inglés, y busco una carrera como escritor en inglés. Para mí, todo eso tiene sentido. No, jamás en mi vida he negado mi nacionalidad, ni el hecho de que mi familia no tiene ni un tinte de otro país o cultura en su sangre. Pero ustedes cabrones neto me están empezando a quitar las ganas de poder decir “Soy mexicano” con orgullo. Ya estamos bastante jodidos relacionándonos con nosotros mismos, ¿no sería un poco mejor aprender a relacionarnos con otros países sin avergonzarnos?

Existe el instincto de pensar que, gracias a que amamos a este país donde nacimos, este país donde nacimos es una chingonería. Luego, de pensar que como este país es una chingonería, todo lo que hacemos como mexicanos es bien chingón. Pelea contra ese instincto. México sólo puede ser chingón si los mexicanos son chingones, y estas últimas semanas están demostrando lo lejos que estamos de serlo. Aprendamos a ser personas más decentes y menos hipócritas, y te juro que las cosas van a funcionar mejor.
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About The Damn Beast

Pre-op trans-minotaur, sci-fi/fantasy/horror author, metal singer, videogame journalist, pop culture blogger. I also lift heavy things and put them down again repeatedly to occupy more space.
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